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Jugar a tres bandas

Jugamos limpio a la Democracia pero la estadística nos dirá que igual perdimos. Que todo lo tengamos que hacer con Uribe no es fácil de sostener, pero llegar a un Acuerdo Nacional carece de sentido sin el.

De fondo está el problema de la Refundación del País por las vías democráticas. Es decir, lo que no consiguieron los “paras” vía masacre lo están haciendo los Congresistas vía ausencias, impedimentos y votos. Aún con esta poca legitimidad, siguen haciendo leyes, tumbando propuestas y muy pronto designando ternas y puestos burocráticos en lo que queda del gobierno.

Que el Uribismo tiene poder nadie lo discute. Tiene la aprobación de una mayoría del pueblo y gracias a su reelección, tiene aprobación en la mayoría del Congreso, de la Fiscalía, del Consejo de Estado, del Banco de la República y si seguimos así, de la Corte Constitucional.

Luchar contra ese poder parece imposible. Sobre la Refoma Política, que trataba de sacar la bancada del paramilitarismo del Congreso, se derramó amplio debate y tinta en los medios, al punto de dejar claro que era urgente su aprobación. Sin embargo, ni con esos altos intereses democráticos fue posible que pasara. El gobierno, en plena reelección, tiene el poder para jugar cartas políticas de cara al futuro de los partidos y de los políticos que se le unan. Casi la misma suerte correría la ley de víctimas, al final pasó, pero aun le quedan varios debates. Por ahora todo va camino a una dictadura legitimada por la cifras de Invamer Gallup.

¿Cuál es el gran acuerdo nacional para salir de la crisis? Claudia López lo dijo en alguna oportunidad y Gustavo Petro también lo afirmó: no hay reforma que no pase por Uribe, para bien o para mal. Es infantil creer que la salida a la crisis saldrá de una oposición “más” democrática, aunque no lo es. Más me parece que hay que discutir con todo aquel que esté buscando una salida institucional; es decir un acuerdo nacional debe contar  con la sociedad civil, con la oposición, con el comité de ajuste institucional, con el Partido Conservador, con Cambio Radical, con Uribe, con Gaviria, e incluso con Samper y Pastrana.

Desgaste impresionante supone no incluir a los que además buscan ser incluidos. La sociedad civil independiente tiene el poder de interlocultar con oposición, con uribismo y con el nuevo actor: los prospectos a Presidente que ya se perfilan en la arena pública. Además mostrar el poder de “meterle pueblo” a la causa a punta de diálogos directos, transparentes e incluyentes que le da “legitimidad” a cualquier solución. Jugar a tres bandas siempre es más bonito y más competitivo, pero también más difícil.

Por: Fabián Hernández Cadena - Miércoles, 25 De Junio 2008

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