Así Pienso | Artículos

Itaca*

Soy la misma, me lo dice la imagen en el espejo. La misma cara de hace unos años, aunque más delgada. Las mismas facciones aunque más tristes. Cada día que me veo al espejo pienso en que estoy aquí y quiero sobrevivir aquí, aun si  anhelo otro lugar, ese otro lugar al que quisiera regresar algún día pero en el que tantas cosas me detienen. Me veo al espejo y presiento la soledad que me acompañará camino a mi trabajo, en el bus, al dormir. Quiero luchar por ellos, por los que no están conmigo, pero cada día me frustran las miradas frías, los modales rudos, las voces inentendibles. La única compañía que tengo es el miedo. El miedo a todo y a cada cosa. El de volver sin lograr lo que en principio soñé, el de ser perseguida por quienes no entienden que también soy un ser humano, el de ser arrestada y devuelta sin nada, el de morir sin volverlos a ver.

Lo que sufro lo sufren millares como yo, hombres y mujeres, unidos por los mismos sentimientos y miedos, los mismos dolores y anhelos, pero con un solo destino y al fin y al cabo solos. Lo llaman síndrome de Ulises. Ulises, el héroe griego que perdido por años anhelaba volver a su hogar. Soy Ulises, yo y miles somos Ulises, aquellos que partimos un día de casa, buscando alcanzar un objetivo. ¿El mío? el bienestar de mis hijos. Ilegal o legal en principio, ahora formo parte de un grupo cuyo apelativo no representa más que la diferencia entre quedarse o volver: LOS INMIGRANTES ILEGALES.

No es que no ame el lugar que me vio crecer, no es que no anhele volver algún día. Lo quiero hacer, pero una vez haya cumplido mi objetivo. Luego de años de dolor, de sufrimiento, de sacrificio, me encuentro de frente con una realidad cada vez más dura conmigo y con mis iguales, debo decidir volver voluntariamente al lugar del que emigré o seré expulsada. Expulsada, expulsada, expulsada repito en mi mente pensando en cómo podré evitarlo, cómo durar un poco más, cómo no volver con las manos vacías, cómo salir de un lugar gris para ir a otro más nublado.

En estas circunstancias me ronda una pregunta inmaterial, ¿qué es una pregunta inmaterial? No te desvíes, me grita mi cerebro: ¿Cuál será el nombre para el síndrome de aquella multitud de seres humanos que deberemos volver voluntariamente o ser expulsados? 

* A propósito de la Directiva del Retorno de 2008 expedida por el Parlamento Europeo. No autobiográfico.

Por: Ariadna Tovar Ramírez - Jueves, 10 De Julio 2008

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Comentarios


francisco | 2008-07-17 15:37:49

Si regresaramos a Ítaca, expulsados del paraiso o por propia voluntad, a nuestra puerta aguradando está la deseperanza de un país, tan grande, tan rico; pero un país parcelado entre las arrogancias,la violencia y los prejuicios de sentirnos, unos mejores que otros.


Margarita Pachón | 2008-07-11 19:49:36

Es el grave peligro de la integracion, perder un poco de soberania y entregrsela a la Union a algo mas grande, nos deja maniatados, por Berlusconniy su politica fascista se xpulsaran inmigrantes de paises llenso de ancianos que necesitaban gente joven aun inmigrante. Dificil situacion, Europa entera en manos de unos pocos representantes. Imperialismo en su estado mas puro me recuerda mucho a las campañas de sus ancestros Romanos, pero al final todo cae, veremos que pasa con Europa sin fuerza de trabajo barata...


Andrés | 2008-07-10 16:58:34

La Directiva del Retorno es una materialización de un pensamiento interno de muchos Europeos, los inmigrantes somos unos indeseados, no sólo allá sino en cualquier lugar donde las condiciones de vida sean buena y lleguen extranjeros con ilusiones de acceder a esas buenas condiones. Me parece injusta puesto que en su momento los de acá recibimos y acojimos a quines venian en busca de un mejor lugar para vivir y de mejores condiciones para iniciar una vida nueva. Ahora solo quieren mano de "obra calificada" eso ¿qué es? obreros y empleadas del servicio pienso yo. Muy mal la Iniciativa del Retorno, ojala en este lado del atlantico también se tomarán medidas contra los gifgantes extranjeros que pretenden absorbernos.


Sjake | 2008-07-10 11:38:59

Unos que querrán quedarse para cumplir sus sueños, otro que quieren regresar a seguir su vida. Unos que se fueron buscando mejor vida, felicidad, oportunidades; otros que fueron sacados, amenazados, torturados y expulsados de su vida, de felicidad. Éxodo, tal vez, éxodo es la palabra para los que dejan su casa en busqueda de la tierra prometida. Desarraigados, sin tierra, sin oportunidades, esos son los de acá, los 3.000.000 millones de colombianos que sin nada en las manos, ni en el estómago, ni su alma, llegan a recibir la indiferencia, cuasi rechazo del resto, de los que vivimos, de los que estamos o planeamos irnos a cumplir nuestros propios objetivos, tal vez, en otro país.

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