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La felicidad nos enceguece

La que para entonces, el día del rescate, era una esplendida operación, con un grado de perfección sólo comparado con los hechos cinematográficos, donde los protagonistas se enfrentan contra ejércitos enteros y por mucho se hacen poseedores de un rasguño, con los días ha empezado a deslucirse. Para la tarde del dos (02) de julio, los canales hacían de lado su programación habitual para dar una nueva pauta: Ingrid Betancourt, estaba libre en compañía de 14 compañeros más de cautiverio. Bogotá no se contuvo: Por la calle 72 lanzaron papeles blancos y las cintas de papel para registradoras por las ventanas. La gente no se hallaba en sus lugares de trabajo salían para observar el espectáculo que ellos mismos patrocinaron; por la séptima con un afán casi incomprendido, una vez se supo la noticia, se demoró más el Ministro de Defensa para empezar su rueda de prensa, que la gente para poner banderas blancas y de Colombia. Los que se enteraban la noticia, de inmediato daban la última hora a familiares y amigos y daban claras muestras para que servía un celular. Y aquello que se apreciaba en Bogotá, era sólo un anticipo a los actos venideros y que se reproducían con ciertas similitudes por Colombia entera, perdón por el Mundo entero, dado que el cautiverio de Ingrid, globalizó lo que así falta: el secuestro. Ese día, como los siguientes, era imposible hablar de otro asunto.

Sin embargo, había algo más, que con los días se fue dilucidando. Quizás el cansancio que rodeaba a las personas, mezclado con la felicidad y regocijo, lograron que en la rueda de prensa nocturna, celebrada, ahora, con el señor Presidente de la República de Colombia, se obviara las precauciones que le ordenó al General Freddy Padilla de León, frente a sus declaraciones, con el fin que éste no contará con exactitud todo lo sucedido. Era claro que por razones de inteligencia militar debía garantizarse el silencio en ciertos asuntos, pero ¿cuáles de ellos? Resultaría más que imprudente afirmar que el asunto de insignia de la Cruz Roja fuese para esa misma noche un asunto ya conocido, pero no por ello que no fuese posible. De todas formas, el silencio reino.

Los días posteriores fueron una continuación de la alegría y los espectáculos, reencuentros, medallas, condecoraciones, celebraciones, marchas programándose, grupos de facebook en apoyo al ejército y al Presidente, y una popularidad disparada. Colombia era otra. Hasta se apostó que el rescate podría ocasionar que la corona de Miss Universo tuviera destino colombiano. Todos sentían que habían un motiva más para seguir viviendo (hasta con el mismo Presidente cuatro años más). Ni siquiera las palabras producidas en Suiza mitigaron el honor y el nacionalismo renaciente. Colombia era Colombia. No obstante, nada es para siempre. La operación Jaque uso insignias de la Cruz Roja y se empleo una ONG falsa para procurar el engaño. Sólo un diagnostico lamentable.

¿Porqué? Es casi ineludible decir que el asunto nada tiene que ver con preferir que aún las 15 personas deban permanecer secuestradas y no halagar al ejército por su labor de liberación sin tener que usar un método armado. Pero, es descabellado pensar que aún se vea como válido el uso de la postulación maquiavélica de “el bien justifica los medios”. Y uso una determinación no mía, “ni el bien justifica los medios ni los medios el fin”. En primera medida, porque si hubiese sido que el uso de dichas tácticas fueran empleadas por algún grupo armado, el revuelo sería bastante grave, y por el otro, por la condena que el miedo de un soldado puede causar a los miembros de organismos humanitarios. Estas personas acuden a territorios que por violencia es imposible entrar, donde generalmente todos deben ser de un bando, salvo ellos que sólo se guían por un concepto humanitario. Su protección no la da el ejército, ni la tenencia de un arma, sólo la esperanza y, para los creyentes, unas cuantas oraciones, que se respete el derecho internacional humanitario por las partes en conflicto y que se les reconozca por sus petos o insignias como agentes ajenos al conflicto. Y ¿ahora? Por un error y por garantizar que se alcanzara un fin, su destino es incierto, y es casi seguro, que la felicidad que sintieron esa porción de población ahora no los enceguece… ahora lo hace la preocupación de seguir llevando a cabo su trabajo con seguridad y volver a sus casas, y que el hecho penoso ocurrido sea borrado de la memoria y que los principios que han protegido y mantenido desde su fundación no sea opacado por tal asunto.

“Con el fin de preservar la confianza de todos, el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja se abstiene de tomar parte en las hostilidades y, en todo tiempo, en las controversias de orden político, racial, religioso e ideológico”[1].

[1]Tomado de: http://www.cruzrojacolombiana.org/dgtree/scripts/contenidos/cnt.php?i=3&page=81

Por: Edgar Hernán Fuentes Contreras - Lunes, 21 De Julio 2008

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Comentarios


luis alberto gómez forero | 2008-08-21 14:11:49

Nada en esta vida es perfecto y la operación guardaba implicito unos engaños y secretos, que necesariamente deberian llevarse a la tumba, o contarse 50 años despues. De todas formas nada opacó el haberle quitado del horror y la tragedia a 15 seres humanos a los narcoguerillos de las FARC. No podemos hilar delgado, para menospreciar una causa. Pero es valedero comentar el diario acontecer y fijar los puntos de vista, de lo contrario estariamos viviendo en Cuba.


Andrés | 2008-07-23 22:38:16

Praetor para las personas que ponen el pecho bajo aquellos petos, siempre ha sido así y siempre será así. Ellos tiene la esperanza puesta en el principio de la buena fe, el primero en ser enterrado y olvidado cuando hay un conflicto o guerra puesto que estos carecen de honor, YO creo que las reglas de la guerra que ton tanta esperanza se plasmaron luego de la tragedia de la IIGM son una ilusión que sólo sirve en tiempos de paz y que se desvanece en tiempos de guerra, ninguna guerra posterior a la IIGM los ha respetado ni los respetará, esa es la realidad, en ella viven los miembros de la Cruz Roja Internacional y de las demás ONG que trabajan en esas condiciones y creo yo que ellos son los más consientes de esa situación y sus consecuencias. Y lo que más debemos admirar es que aún así, ellos siguen perseverando.


Praetor Romano | 2008-07-23 09:15:15

Lo que se debe destacar es que las fuerzas irregulares y regulares ya no están respetando los símbolos de neutralidad, las FARC secuetraron al exgobernador Jara sacándolo de un carro de la ONU, el Ejército liberó a los secuestrados utilizando logos y petos de la Cruz Roja y de una ONG de Acuerdo Humanitario Internacional.

Aquellos que se perjudican de esta degradación del conflicto no son los de las ciudades, son aquellos valientes hombres y mujeres que ponen el pecho, el miedo y el coraje (porque con miedo más valiente se es) y regresan a zonas de conflicto en el Bajo Atrato, en San Vicente del Caguán, en Buenaventura, en miles de rincones olvidados de este país y se ponen un peto, un símbolo, una bandera como único escudo contra lo que les pudiera ocurrir en este país en guerra. Para esas mujeres y esos hombres (algunos de ellos no son colombianos) que llevan esperanza, medicina, alimentos, auxilio, mi más grande sentimiento de apoyo y aprecio y simpatizo con ellas y ellos en su labor que ha sido con estas operaciones mancillada por ambos bandos en conflicto.


Sjake | 2008-07-22 10:47:06

Gracias hernan por recordarnos el conformismo acritico que tienen los colombianos. Gracias Andrés por recordarnos a los 11 diputados secuestrados, muertos y, casi no, supultados. Este rescate solo quiere demostrar que, maquiavelo no es teoria sino práctica y que a un delicuente, otro mas vivo, parafraseando a "Comisionado Gordon": a un Batman... un Joker, aunque el Joker sea mas parecido a Santos.


Andrés | 2008-07-21 20:12:16

Ahora reflexionemos sobre esto: El día que fueron secuestrados los ex-diputados del valle (q.e.p.d. la mayoría de ellos) la guerrilla utilizó un comando que suplanto a las fuerzas de la policía y bajo la mentira de que serían evacuados puesto que supuestamente había una bomba en el lugar, se los llevaron a la selva y a un destino trágico. Operación perfecta, limpia ni ellos lo creían cuando los supuestos policías les dijeron que eran de las FARC. ¿Debemos desconfiar de la policía? tal vez si, desafortunadamente en este país no se puede confiar en nadie y no es porque sea Colombia, simplemente que en un conflicto las partes usan el engaño, la suplantación y otras estrategias parecidas para dar ciertos golpes. Así ha sido toda la vida y así será. Es un poco triste pensar así, pero si uno no quiere derramar sangre en ataques a sangre y fuego hay que recurrir a otro tipo de estrategias más sutiles y que engañen al enemigo. Tal vez el fin no justifica los medios, pero en la guerra las reglas son distintas a como son el vida normal.


Edgar Fuentes | 2008-07-21 14:18:20

cREO QUE ESTA MUY ACERTADO EL COMENTARIO, PUES SIEMPRE TENDEMOS A EMPALAGARNOS CON NOTICIAS Y SUCESOS QUE A LA POSTRE, SE TRUNCAN POR FACTORES EXTERNOS O INTERNOS QUE NOS SABEMOS CONTROLAR.

CASO PARECIDO CUANDO LA SELECCIÓN O EL EQUIPO DE NUESTROS AFECTOS, GANA UN PARTIDO, NOS IMAGINANOS QUE ES EL MEJOR EQUIPO Y HACEMOS MALABARES INNECESARIOS.

DEBEMOS ATERRIZAR Y PONER LOS PIES EN LA TIERRA.

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