Así Pienso | Artículos
Nelson Mandela

l Premio Príncipe de Asturias a la cooperación internacional (1992)
l Premio Nobel de Paz (1993)
Leyendo un artículo de Semana hace pocas semanas, me encontré con la siguiente frase: “[Ingrid Betancourt con] ....su nueva actitud y sus seis años de martirio, aunque las circunstancias no son totalmente comparables, la hacen ver ante los ojos de algunos como una especie de Mandela latinoamericana”. Las circunstancias son, a decir verdad, totalmente incomparables, Ingrid Betancourt está bastante lejos de emular a Nelson Mandela.
Sin embargo si existe un colombiano que tiene algo en común con el símbolo viviente que es Mandela, Álvaro Uribe. Ambos vivieron experiencias dramáticas que los inspiraron a actuar; ambos obtuvieron la presidencia de sus respectivos países de manera democrática; ambos consideran la lucha armada como una alternativa para resolver conflictos; ambos representan la política como un medio donde las tácticas y estrategias priman; ambos transmiten un carisma tal que los lleva a alcanzar niveles de popularidad envidiables.
Pero Mandela trasciende, Uribe no. La grandeza de Nelson Mandela radica en su capacidad de inspirar a sus seguidores y más importante, a sus oponentes. La grandeza de Uribe radica en inspirar a sus seguidores bajo principios erróneos: El fin justifica los medios; el que peca y reza empata; y todo es blanco o negro.
Nelson Mandela siempre pensó en conseguir un fin, el medio armado solo lo tomó como última alternativa. Siempre buscó el medio pacífico, estuvo dispuesto a aprender afrikáans para acercarse a los opresores blancos y compartió su poder político con sus más fuertes opositores teniendo a su país como prioridad. Imaginen a Uribe tener a Piedad Córdoba o a Carlos Gaviria e incluso a Alfonso Cano como fórmula vice-presidencial en su tercer mandato.
Que inspiración y orgullo difunde Uribe al bombardear Ecuador y después pedir disculpas, al usar emblemas de
La vida nunca es blanco o negro, los problemas tienen más de una causa y todo tiene más de una razón de ser. Esto lo aprendió Mandela al analizar las causas del Apartheid, aprendió que uno por ser blanco no necesariamente era racista, incluso aprendió que ciertas segregaciones no eran consecuencia de un racismo sino de una presión social, muy parecido a la presión que se puede sentir en Colombia. Ser uribista no me hace paramilitar, ser de la oposición no me hace guerrillero, no marchar en el
Tener un buen presidente no quiere decir que no podamos exigirle que sea mejor. Tenemos que deshacernos del paradigma que ciertas cosas excluyen otras, muchas veces no caemos en cuenta que no hay que decidir entre dos cosas, hay que decidir como obtener ambas. Podemos ser más grandes que Uribe e inspirarlo a que sea más grande él también. Una de las características más sobresalientes de la presidencia de Nelson Mandela fue la manera como decidió dejarla. Al ganar las elecciones de 1994, con el apoyo del pueblo pudo haber optado por una presidencia vitalicia, muchos sudafricanos consideraban que eso era lo mínimo que el país le debía a su líder por tanto sacrificio.
Ser patriotas, como Nelson Mandela lo es, es trascender el comportamiento del domingo y llevarlo a nuestras vidas cotidianas, está en enseñarle a nuestros hijos los válores apropiados, de perdón y reconciliación, honestidad y responsabilidad. Eso es lo que verdaderamente nos vuelve patriotas. Debemos dejar de pensar que la solución de nuestros problemas recae sobre nuestro presidente, recae sobre nosotros mismos. Una persona, un voto (principio social y democrático que inspiró Mandela).
El descubrimiento más importante del líder sudafricano fue al comprender que los blancos tenían nexos fundamentales con los negros que, al igual que ellos, experimentaban en igual medida el rechazo social por parte del gobierno británico. Creo que un paso importante y difícil que debemos tomar como colombianos es el de aceptar que los miembros de las FARC, de la delincuencia común y del narcotráfico también tienen familias, metas, esperanzas y temores como cualquiera de nosotros. Al fin y al cabo, ellos también son colombianos. Algún éxito tuvo el eslogan “Colombia soy yo”.... la verdad es que Colombia somos todos, buenos o malos, equivocados o en la razón. Todos estamos lejos de la grandeza de Mandela pero eso no nos debe frenar en intentar alcanzarla y el primer paso es descubrir que no somos tan distintos de los problemas que nos agobian como creemos.
Por: Daniel Parada - Martes, 29 De Julio 2008
3313 Lecturas


Comentarios
Pallahco Londa Felix | 2010-11-03 22:31:01
MANDELA hombre sabio,inteligente y luchador un gran lider y un gran ser humano te ADMIRO SUDAFRICA por aquel hijo nacido de tus entrañas
Solo..LaMejoorª! | 2010-08-25 18:21:09
Ayy muchas graaciias lo ree necesiitaba un saludo de la comuunidaad! Graciias lo necesiitaba para mi blog de la escuela entren si quieren verlo! egresa2010 Pongan eso con lo demas! Sigan mi consejo ;)
Sjake | 2008-08-04 00:16:10
Tremendamente de acuerdo con el autor del artículo. Cuando alguien es inspirado por cosas buenas, puede inspirar lo mismo en los demás.
Hace rato es necesario que alguien cercano a Uribe le diga que si no acepta una reelección quedará en los anquéles de la historia con mucho mas poder que el que ya tiene escrito. Una cosa es ser un "unificador", le falta convertise en magnánimo, y eso solo se logra cuando el héroe sacrifica su poder. Uribe no es bueno, eso personalmente lo tengo claro, pero al menos era el gobernante que nos mereciamos hace rato. Para acabar delincuentes, siempre se hace necesario pensar y hacer como ellos.
Andrés | 2008-08-01 09:06:38
Daniel, muy buen artículo, creo que es de los mejores que se han publicado en esta página. Estoy de acuerdo en su planteamiento y creo también en que todos debemos ser consecuentes entre nuestras ideas y nuestras acciones ojala mucha más gente empiece a darse cuenta de eso.