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La alharaca de la Reforma Política

Temas de moda: la Reforma Política, la crisis, la reelección y el congreso que se cae por su ilegitimidad. ¿Por qué llegamos a esto? Una explicación con plastilina. Ejemplo uno: Si el coronel Aureliano Buendía estuviera vivo, trataría de armar una guerra para acabar con la clase política que nos tiene así. En pleno 2008 y con una historia de violencia encima, los que creen en la democracia, sus procesos e instituciones buscan los cambios no armando guerras, sino con las mismas reglas que el sistema permite. En este caso, haciendo Reformas a la Constitución y las leyes. Para entender mejor, reformar la constitución equivaldría para un católico a que se modificara un mandamiento de la Biblia. Para el musulmán el Corán o para el lujurioso el Kamasutra. La constitución es entonces, el documento base de nuestro sistema social, es el pacto que hacemos los colombianos para convivir y por lo tanto su modificación es importantísima pues nos afecta a todos. Para seguir el ejemplo, una Reforma a la Constitución implicaría en el caso católico, que un grupo muy selecto de los más representativos sacerdotes se sentaran horas y horas debatiendo que cambio hay que hacerle al mandamiento de no matar. En ese debate, cada sacerdote pone sus ideas a consideración de los demás para que sean tenidas en cuenta. Esto ocurre con las reformas, necesitan 8 debates para ser aprobadas. En estos debates no se va en sotana, sino con la bandera de un partido político cuyo aporte es exponer sus puntos de vista sobre cual es el mejor cambio que se debe realizar al libro máximo de la democracia, por ejemplo como cambiar el no matar. De esta importancia son las Reformas a la Constitución. Con ellas podríamos un día aprobar el asesinato, el robo, la corrupción u obligar a tener una sola religión. En ella, incluso, se estipula como nos debemos identificar y cuales son los mínimos permitidos entre los seres humanos. En este caso la reforma es sobre la Política, es decir sobre como deben actuar, los que nos representan. Ejemplo dos: La causa parece fácil de entender semánticamente: regular el asocio de grupos armados ilegales (guerrilla, paramilitares o cuantos sigan apareciendo) y el narcotráfico (Pablos, Ochoas, Orejuelas, guerrilleros, paramilitares y otros que seguirán apareciendo) con las personas que nos deben representar en búsqueda de nuestro bien (políticos, en serio, son los políticos). Si parece fácil de entender ¿por qué es tan difícil que una ley de esta naturaleza se apruebe? Nuestros Congresistas lo entienden, también lo entienden nuestro Presidente, alcaldes y gobernadores. Ellos saben que significa y tienen sus intereses particulares. Lo que me parece grave es lo que piensa la ciudadanía. Diría yo que no hay colombiano que crea que se debe permitir la unión entre políticos y criminales pero pareciera que a este razonamiento, se le colocara una sábana que no deja ver el impacto real en la cotidianidad. Entonces voy al ejemplo. Tenemos un padre y una madre protectores, cariñosos que han enseñado a sus hijos lo que es bueno y malo. Un día el padre conoce un sujeto llamado Ramón. A Ramón le gusta matar personas, le gusta robar casas y amenazar a sus vecinos. Vende drogas y considera que eso es bueno. Ramón comienza a entrar en la casa, va de vez en cuando de visita y deja regalos a los niños, ellos aún no saben que hace realmente, sin embargo es una persona que su padre aprueba, saluda de mano y realiza negocios. Es una persona que no nos parece del todo mala, nos hace favores y nos aleja las personas que no nos gustan. Poco a poco Ramón tiene tanto poder como el padre y en la casa comienza a hacerse lo que él dice. Para el niño que se ha visto beneficiado por los regalos, las nuevas reglas no parecen tan malas, incluso algo dentro le hace creer que no es tan malo. Un día la madre descubre que hace Ramón. Realiza investigaciones con las vecinas, en el Internet y en todos lados encuentra maldad en este hombre. Al decirle a sus hijos y a su esposo lo que descubre ellos formados en un principio bajo ciertos valores comienzan a reprobar las actuaciones de Ramón. El problema es que ya tiene tanto poder que, cuando se dan cuenta viven con el, lo obedecen y le trabajan. Peor aún lo que antes parecían reprochar hoy en día no lo ven tan malo. Entonces, la pelea acá se vuelve eso. ¿Sacamos al que poco a poco se tomó el poder de nuestra casa? La respuesta seguramente es sí. Pero acaso no es el padre quien lo invitó, quien hizo negocios, quien se benefició por muchos años de la presencia de Ramón. No tiene el Padre algo de culpa sabiendo quién era este personaje. En la constitución están prohibidos los Ramones y sus acciones son sancionadas. Lo que ahora se discute es si se vuelve a permitir que estos entren con la reverencia de los Partidos Políticos. Si se permite que, además, se sigan lucrando con esta amistad sucia de tanta sangre, sin que tengan ninguna responsabilidad. Al padre, como a los partidos políticos, les toca asumir lo que han hecho con Colombia al permitirse vínculos con matones. Duras responsabilidades porque los crímenes no son menores. Y los colombianos, embelesados por una aprobación tácita al paramilitarismo, deben sacar el entendimiento necesario para no permitir que sus crímenes y sus relaciones nos cubran tanto que queramos un Ramón en la casa o que nos convirtamos en él sin darnos cuenta. Recomiendo ver la importancia que le da el Congreso a escuchar a la ciudadanía. Los congresitas citados a las 9, el vídeo es tomado a las 9:30.

Por: Fabián Hernández Cadena - Domingo, 8 De Junio 2008

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