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No hay plata pa tanta gente

 Esta semana hemos visto en innumerables ocasiones las noticias que nos narran las tragedias financieras de los grandes emporios estadounidenses y las implicaciones que tienen en todo el mundo, descensos en nikkei, Dowjones, Footse y demás, parecen el desenlace de una novela latinoamericana, donde todos sabemos qué va a pasar, pues los hilos del destino, nos han enseñado a través del tiempo, que el desenlace es bien parecido.


Las monedas suben y bajan al vaivén de la especulación y el flujo de capitales, corbatas desarregladas, juntas de media noche y medidas drásticas tomadas por banqueros, corredores y hacedores de política, todos, esperando la misma solución: que se prenda la impresora del Tio Sam para que la afluencia de dólares dé confianza a un conjunto de operadores que buscan que alguien asuma las consecuencias. Esto, resultado de la dinámica propia de la aceleración económica que se construye con base en expectativas especulativas, donde se individualizan las utilidades y se socializan los costos. Los departamentos de riesgo analizan posiciones, valoración se reinventa con astucia para que las pérdidas no generen más desconfianza y así, no se llegue a un escenario en el que no se le confíe un peso ni a la propia sombra. El impacto del descalabro financiero traerá consecuencias innegables en el mediano y largo plazo, ahora, se espera con ansias que pase la tormenta


Sin embargo hay tormentas que a pesar de que son ya de larga data, no dan espera, como lo que sucede en Haití. A pesar de que se ha hablado de manera clara y comprobada de la tragedia humana que acaece en esta esquina de África en el hemisferio occidental, Naciones Unidas sólo ha logrado recaudar un mísero 2% del llamado a ayuda por USD108MM, para hacer frente a la situación haitiana. En este país, 8 de los 10 departamentos se encuentran en estado de emergencia, un millón de personas viven actualmente en refugios de paso, para diciembre de 2007 4 millones de personas afrontaban una situación de hambruna inminente, Gonaïves, una de las ciudades más afectadas por el paso de tres tormentas una tras la otra (Gustav, Hanna, Ike) aún reposa bajo las aguas, producto de las intensas lluvias. Las personas mueren día tras día, ante la escases de ayuda básica: agua potable, servicios de saneamiento básicos y alimento. Con el pasar de los días, las aguas dejan a su paso una huella marcada por cadáveres de niños, mujeres y hombres, quienes no pudieron hacerle frente a la violencia de la naturaleza y sucumbieron perdiendo lo único que la miseria del mundo no les había podido arrebatar, su capacidad de sobrevivir.


Las pérdidas de Haití, se pueden contar en millones de dólares, pues la precaria infraestructura de uno de los países más pobres del mundo, la fragilidad de sus puentes y desagües se parece mucho a la fragilidad de sus vidas, las cuales, están a merced constante de los embates de la naturaleza. Parece irónico que en un país donde el agua potable es casi inexistente, sea este mismo líquido divino quien pone en situación caótica y aberrante a un conjunto de seres humanos que no tienen más que poder rezar y pedirle al Dios del cielo que les dé una mano, así sea la izquierda, para que pueda seguir luchando por vivir.


Mientras, minuto a minuto se habla de qué dijo la Fed, en qué tono, de cómo responden los bancos centrales del mundo ante la debacle financiera. Las pérdidas en vidas humanas en Haití no se pueden contar, no hay tiempo para llorar sus muertos, no hay espacio para guardar luto, pues quienes están aún con vida, deben luchar cada segundo por procurarse algo que los haga sentir menos muertos, para buscar las esperanzas que quedan debajo de tanta agua, donde ahora reposan los pocos enseres de vieja data y los sueños húmedos de un pueblo impotente.


La solidaridad se ha hecho sentir, aunque de manera tímida y sin respuesta contundente. Seguimos creyendo que cuando damos migajas lo hacemos queriendo ayudar a los demás sin saber que buscamos ayudarnos a nosotros mismos, poder dormir en las noches pensando que nuestra buena acción del día ha quedado hecha y que somos unos buenos prójimos, embadurnados de esa poco sana lógica católica que nos enajena. Si nosotros fuéramos haitianos, con el agua a la cabeza y con la desesperanza a flor de piel, qué le diríamos a ese prójimo?. Puede aseverarse que se están gestionando ayudas y se está haciendo lo que se puede. Sinceramente, creo que no, que no se hace lo que se puede, que se hace un mínimo esfuerzo y que en esa situación somos culpables todos, usted, yo y sobre todo, el destino de bellas durmientes que nos hemos trazado con la escogencia de gobernantes poseídos por ansias inagotables de dinero y poder.


El mensaje ha sido difundido y en tiempos actuales donde la tecnología domina la dinámica social, quien se resista a afrontar la situación del mundo con gallardía, no puede desconocer el mensaje claro y unísono de clamor por ayuda. Querer ignorar lo que pasas resultar ser mejor mecanismo de defensa que entenderlo y asimilarlo, aunque en ocasiones, sea más fácil, crucificar el mensajero que tomar cartas en el asunto.


Aunque mi asiento se encuentra en la República Dominicana, mis oraciones y pensamientos están con los desposeídos, sin que medie nacionalidad o bandera, allende las fronteras. Ahora cuando un país como este, en el que un gobierno reelegido nombra hasta 15 viceministros por ministerio, no se puede uno lamentar de la suerte que corra ni de los gobernantes que lo dirigen , pues ante actitudes tan rastreras y raponeras, uno puede sólo asquearse, pero ante la pasividad del pueblo, la tristeza visceral se expande de manera natural como las aguas pasivas a la profundidad del mar.


Aunque haya que invertir el dinero de esta tierra y el del sistema solar en conjunto para salvaguardar las entidades financieras, se hará. Es triste que cuando se trate de salvar vidas humanas, no haya plata pa tanta gente. Una muestra más de lo jodido que está este mundo.

Por: Sebastián Molano - Miércoles, 24 De Septiembre 2008

911 Lecturas

Comentarios


Sebastián | 2008-11-07 13:30:19

Si el comunismo y el trueque fueran la respuesta a la realidad social, no sólo serían mainstream sino que se hubiesen consolidado como parámentro a seguir. La historia muestra lo contrario, así que no se trata de simplificar los hechos pues de esta manera caemos en el non grato lugar común, donde la comodidad intelectual, nos otorga la razón sin querer por ello, razonar.


Arn De Gothia | 2008-09-30 23:02:03

Entonces volvamos al mundo del trueque a adoptemos el comunismo.


Carlos Javier Gamboa | 2008-09-27 00:16:16

Otra vez los artistas parecen tener la razon incluso en un mundo tan supuestamente alejado del de ellos como lo deberia ser la economia y su politica. Tiene razon Arjona al decir, refiriendose a los que vivimos en Estados Unidos, que tenemos todo pero nada lo hemos pagado, pues eso exactamente fue lo que causo esta crisis financiera que, parece inevitable,va terminar en depresion. Razon tiene Cabral cuando recita "No me preocupo por los pobres porque para eso estan la iglesia, no me preocupo por los ricos porque para eso esta el gobierno" pues precisamente esta ultima precisa parece retratar la supuesta solucion a el problema de la economia. Al final todo es el resultado del fracaso del capitalismo cuyo inicial error fue darle pie al comienzo de un mundo artificial de creditos y especulaciones donde el alma humana bajando por el espiral de su propio egoismo e individualidad se perdio en el abismo de los numeros, la comodidad y los lujos que de la noche a la manana se convirtieron en "necesidad". Vivir en America, en el epitome del capitalismo, significo olvidarnos de que existe un mundo alla afuera que no tiene un Sylicon Valley, un Breton Woods al cual sacarle provecho,un McDonalds en cada esquina y un Walmart para cuando golpea la depresion. La riqueza nos convirtio en gente aislada, viviendo en un mundo muy lejos del mundo, en un mundo irreal y la irrealidad se nos pego tanto hasta el punto de seguir viviendo como ricos cuando la realidad es que el deficit de Estados Unidos es el mas grande del planeta y amenaza con llegar a los 11 trillones de dolars para el 2010. Ante semejante selinidad quien piensa en Haiti, quien se pregunta por el verdadeo sentido de la miseria, quien se detiene a pensar que la muerte por inanicion no es un mito si una realidad palpable? Es cierto, no hay plata pa' tanta gente, por eso que se mueran en el tercer mundo. Es cierto no hay plata pa' tanta gente por eso para mantener la farsa y proteger los ricos habra que inventarla. Que Dios bendiga a America, por que nunca antes estuvo tan maldita.


Arn De Gothia | 2008-09-25 16:04:38

Si no se ha solucionado la hambruna en Africa, como esperamos que lo hagan en otro lado, el mundo está jodido y seguirá así, a ver cuantos han dado en caridad lo que tenían destinado ese día para almorzar? y bueno, la crisis humanitaria es inevitable, sólo debemos esperar que no nos toque duro, quizas algún día europa y usa recuerde que también estuvieron en la mala y el resto del mundo les ayudo, a las buenas o a las malas pero les ayudo.


praetor romano | 2008-09-25 11:12:48

Ademas si a esta situación sumamos lo denunciado por Transparencia Internacional en dónde Haití y Bangladesh son considerados los dos países más corruptos del mundo, y sumamos el creciente precio de los alimentos por la producción masiva de biocombustibles, nos enfrentamos a una crisis humanitaria que va a estallar de manera inconmensurable.

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