Así Pienso | Artículos

Y se hundió la reforma...

Inconcebible el accionar político e ideológico de las mayorías uribistas al negar la oportunidad de restablecer la legitimidad de un Congreso que demandaba cambios urgentes. Es un acto típico que demuestra la hegemonía de las políticas de gobierno sobre las políticas de Estado, en donde el gobierno por mantener mayorías absolutas y “gobernabilidad democrática” descarta por completo la posibilidad de extirpar la influencia de sectores armados ilegales sobre un cuerpo colegiado que representa los intereses de los ciudadanos. En este orden de ideas cabe preguntarse: ¿el Congreso es el representante de los intereses de los ciudadanos? La respuesta es No. Estoy convencido que varios sectores de la sociedad colombiana han sido permisibles con la presencia de intereses paramilitares en el Congreso, no obstante, ser permisible con una serie de actos no indica que se desee la ocurrencia de los mismos. No dudo que existan grupos ilegales y sectores de la población que deseen tomar partido en el legislativo, lo que si no pongo en tela de juicio es que la mayoría de la población colombiana no desea la injerencia de lo ilegal sobre la política. Es este el panorama político colombiano, partidos incapaces de responder las demandas y deseos de sus electores optando preferiblemente por un accionar excluyente y con visión privatista en contra de la naturaleza pública conferida al legislativo mezclado con una sociedad que se ha presentado permisible pero que no desea que continúe la influencia ilegal en el Congreso. Y este fue el acto que presenciamos en la Comisión Primera del Senado, partidos políticos permisibles con la presencia paramilitar en el Congreso que además decidieron y desearon no emplear las herramientas provistas para enfrentar y atacar la captura del legislativo por parte de los grupos alzados en armas. Es lamentable como el gobierno pretende mantener sus consignas ideológicas y políticas anclado a un legislativo que no fue capaz de solucionar sus problemas de legitimidad. El gobierno decidió que sus políticas democráticas y programas de gobierno fueran discutidas y aprobadas en un Congreso donde la influencia ilegal parece importar poco siempre y cuando ésta les otorgue las mayorías absolutas que les permitan gobernar a sus anchas en estos últimos dos años de gobierno siempre y cuando la incertidumbre no se resuelve y la hecatombe no aparezca. El Congreso actual no representa la ciudadanía, no es más que una fiel copia de las rivalidades de orgullo y poder entre partidos políticos que entre otras cosas reflejan el por qué de una reforma política. Como ciudadano me entristece y me alarma el hecho de saber que le restan dos años a este Congreso y que dentro de el son pocas las personas interesadas en rescatar su representatividad y muchas las obsesionadas con un proyecto político que no tiene partidos, soportado en coaliciones cortoplacistas unidas débilmente por intereses electorales que desembocan en políticas gubernamentales antes que en políticas estatales. ¿Cómo salvar el Congreso? Es la pregunta que se deben estar haciendo muchos colombianos, la respuesta del Gobierno es la conformación de un grupo de notables, en los cuales recaerá la obligación y responsabilidad del cambio político e institucional que necesita el Congreso, sin embargo, no creo que un grupo de 10 o 20 personas ajenas a la institución sean las indicadas para reformar un Congreso que representa 45 millones de colombianos, creo sí que las recomendaciones serán válidas pero creo también que el cambio está en los mismos congresistas que nos representan y en nosotros como electores. Mientras tanto: Gracias a ellos se hundió la reforma Votos en contra: Samuel Arrieta (Convergencia Ciudadana) Hernán Andrade (Partido Conservador) Se ausentaron durante la sesión: Javier Cáceres (Cambio Radical) Carlos García (La U) Roberto Gerlein (Partido Conservador) Estaban Impedidos: Armando Benedetti (La U Carlina Rodríguez (Partido Conservador) Eduardo Enríquez (Partido Conservador Juan Carlos Vélez (La U) Detenidos: Rubén Darío Quintero (Detenido - Cambio Radical) Luis Fernando Velasco (Detenido - Partido Liberal)

Por: Felipe Jiménez Ángel - Miércoles, 11 De Junio 2008

549 Lecturas

Comentarios


Juan David Parra | 2008-06-15 16:19:08

Hay una pequeña frase, extracto de un parrafo de en un libro de Saramago que me encanta:

"He aprendido en este oficio que los que mandan no sólo no se detienen ante lo que nosotros llamamos absurdos, sino que se sirven de ellos para entorpecerla consciencia y aniquilar la razón".

Se habla ya bastante de una segunda reelección. El pueblo legitima el uso de la fuerza y vota a favor de un bienestar insostenible.

Y nosotros, los amantes de Mafalda seguimos preguntándonos: ¿Cómo es posible? Si hasta la gente educada santifica la barbarie como medio, y aplaude el inmediatismo como un logro "democrático"


khantren | 2008-06-12 10:59:02

Lo peor es que a los que la hundieron, incluyendo Holguín y Uribe, nada les pasará. Para las próximas elecciones aspirarán y conociendo al pueblo colombiano quedarán.Otra oportunidad perdida


Sjake | 2008-06-11 15:58:03

El gobierno la propuso y luego se volteó... ojalá que la nueva reforma no sea un saludo a la bandera, yo confío en personas como Humberto de la Calle,, en el resto que montaron en esa comisión no mucho, más por no saber sus hojas de vida que por otra cosa.

¿Qué Piensas?
Columnistas
Otros Artículos
Enlaces