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Decisiones recompensadas

Hay decisiones que cambian el rumbo de la vida de todas las personas. Al parecer los momentos decisivos son difíciles de identificar mientras los transitamos, así que decidimos, muchas veces sin entender las consecuencias de una particular opción.

Hace tiempo un muchacho de rasgos campesinos, impulsado por quién sabe qué motivos decidió entrar a formar parte de la guerrilla. Muchos pueden decir que fue una decisión forzada, bien sea porque no tenía otra opción, o porque fue amenazado y/o adoctrinado en una forma de pensamiento que ya no es el mismo que propuso el Che.

Durante un tiempo, que no sé exactamente cuánto fue, sostuvo su decisión. En ese tiempo que decidió permanecer en las filas de la guerrilla, una vez más no se sabe si por convencimiento o por obligación o por temor, al parecer su vida no tenía mayor futuro a terminar muerto en un combate por el ejército o perpetuar una lucha que no tiene fin a la vista.

Sin embargo, hace una semana, este muchacho decidió dejar las filas de la guerrilla, de la misma forma que lo había hecho unos meses atrás su compañera sentimental. La decisión no terminó allí. También decidió traer consigo a un excongresista.

No sé si este campesino-guerrillero, y ahora figurín de mostrar, era consciente la decisión que había tomado. No sé si él tenía certeza que al final de la travesía por la selva acompañando, guiando y cargando a Oscar Tulio Lizcano iba a encontrar un futuro aparentemente mejor. No sé si hace una semana, este personaje sabía que en el futuro cercano contará con mil millones de pesos de recompensa y un asilo en Francia. Isaza sólo tomó una decisión que le cambió la vida, aún no sabemos si él se daba cuenta de la magnitud de la misma

Entiendo que esta figura de recompensas y asilos es importante y puede ser útil para provocar la deserción en las filas de los grupos armados. Entiendo que como sociedad tenemos que digerir unos bocados difíciles por el bien mayor que significaría el fin de la persistente violencia de este país. No obstante, el mensaje que da esta recompensa es injusto, y no puedo dejar de pensar en ello.

Miles, o mejor millones, de colombianos han trabajado honradamente durante mucho tiempo, no le han hecho el mismo daño que Isaza le hizo al país, se han dedicado a la lucha por sobrevivir en preocupantes condiciones sociales que este Estado fallido les proporciona, y su única recompensa es seguir intentando.

Tal vez las decisiones que hemos tomado como colombianos de bien no son igual de valiosas a la más reciente que tomó Isaza. Ojalá algún día sea igual de valioso dejar la guerrilla y decidir nunca entrar en ella o algo similar.  

Por: Nicolás Montoya Céspedes - Martes, 28 De Octubre 2008

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Comentarios


Sjake | 2008-10-31 19:56:05

De acuerdo. Ejemplos no tan macabros hay todos los días: un músico se jarta una carrera completa, ensayando todos los días, estudiando para vivir de su arte... llega un man con un tornamesa canta cuanta vulgaridad se le ocurre y se vuelve multimillonario sin siquiera saber pronunciar.

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