Reflexión DMG

Según define Saramago, imbécil es aquel que con sus acciones no solo se perjudica a si mismo sino que también daña a los demás. La imbecilidad es una facultad asociada a la ambición más que a la torpeza; el pecado del codicioso y el karma del desesperado. La pobreza, desde la revolución industrial, diría Bertrand Russell, es el resultado de la estupidez colectiva. Yo diría que la imbecilidad, apegándose estrictamente a la metáfora literaria (y no a su interpretación vulgar y peyorativa), resulta aun más desastrosa.
Meses atrás dudaba del significado de muchas de nuestras nuevas convenciones sociales. Las marchas, las lágrimas fugaces por quienes se ven privados de su libertad, la euforia por el éxito militar de las operaciones de rescate, el orgullo para muchos de portar en el pecho o la espalda el eslogan “Colombia soy Yo”. Tronó en su momento una sobreoferta de aplausos. Nació una nueva esperanza.
Pero tan solo es necesario que amanezca nuevamente para percatarnos de la senda regresiva que sentencia nuestro futuro. Todo sigue igual, y al menos que logremos enmendar nuestra flexibilidad moral, todo intento de cambio se convierte en capricho. Es necesario que nos pongamos de acuerdo, pero no como una masa sino como un colectivo.
Impresionado me quedo cuando entro a Facebook y veo como David Murcia es para muchos una leyenda. El grupo “apoyo a DMG” cuenta con 2,301 miembros. El señor Murcia tiene 5,894 fanáticos. Y hasta donde entiendo, Facebook es un servicio que aunque masivo, se encuentra concentrado entre quienes gozan de un mínimo indicador de desarrollo en cualquier país; acceso a la información.
Y es cuando caigo en cuenta; el problema no es la ingenuidad o la ligereza. El gravamen es la culturización de una forma de vida “fácil”, capaz de sobrepasar cualquier frontera moral. Millones quisieran ser hoy como David Murcia; se desvelan por tener sus carros deportivos o sus yates en Panamá, Cartagena y Miami. Guardan plena conciencia de qué está detrás del negocio sucio, o por lo menos lo intuyen. No hay que ser Claudia López para sospechar, como ella misma lo hace, que el “narcotráfico (es la) única actividad nacional capaz de producir sostenidamente la rentabilidad ofrecida” colindante a cifras absurdas como los 100, 200 o 300 puntos porcentuales de interés. (Por lo menos Putumayo, casa matriz de DMG, ostenta el 15% de los cultivos de coca en el país
Aun así, a diario son centenares de personas las que llaman a las emisoras a quejarse de la infamia, según ellos, del gobierno ladrón. “DMG nunca nos quedó mal”, dicen los más inescrupulosos, quienes en virtud de sus prometidas tasas de retorno están dispuestos a pasar por alto los medios que equiparan sus anhelados fines.
El 4 de Febrero el país grito masivamente “No más FARC”. 3 millones es la cifra aproximada. Hoy son casi 4 millones las víctimas de DMG, 2,000 de las cuales organizaron su propia marcha frente al palacio de Nariño. Un simple cruce de información, estoy más que seguro, llevaría a una enorme correlación entre ambos marchantes. Podría asegurar, con conocimiento de causa, que más de una persona tiene entre sus grupos de Facebook membresía a campañas de apoyo para ambas iniciativas, evidenciando con torpeza la triste paradoja entre quienes no quieren más guerra pero están dispuestos a invertir en ella, siempre y cuando sus finanzas personales se vean multiplicadas (pensamiento idéntico al de quienes tienen por oficio sembrar el terror en el campo colombiano).
Y me pregunto entonces, ¿cual es nuestra razón moral? ¿Existe tal código, o simplemente no tiene cabida dentro un pueblo maquiavélico? Y de paso se desgasta ahora el gobierno protegiendo a los ambiciosos, premiando su codicia con un enorme esfuerzo estatal. Si me preguntan, los perdedores son merecedores de su desdicha. A veces es necesario dejar a un lado tanta imbecilidad.
Por: Juan David Parra - Martes, 25 De Noviembre 2008
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Comentarios
Rosembert | 2009-12-28 16:01:45
Me parece un buen articulo, muy sensato, creo que toca muy aterrizadamente a esa debil conciencia colombiana que se ha venido agudizado desde hace tiempos, creo que ilustra esa basta cultura de la mafia alimentada por el deseo de ocio y facilismo, todo parece indicar tal y como dice el autor con conocimiento de causa que existe esa triste paradoja en nuestra absurda realidad, pienso que tambien vivimos en medio de una guerra sucia que con crueldad y sevcia nos ha mostrado que no tiene limites ni escrupulos y que no parece tener solucion por lo menos en el corto plazo.
Mario | 2008-12-13 17:59:09
la ignorancia es tan grande que lo que han escrito, no tiene fundamento, me da pesar que una simple persona piense que un pueblo como el putumayo, que estaba tan fortalesido y muchos empleos que genero no pudiera DMG triplicar un capital, sera que Luis Carlos Sarmiento Angulo sudo almenos una gota para comprar los bancon del pais, sera que ser socio de todos los sentros comerciales exito,carrefour,trasnmilenio y entre otros no producen buenos dividendos como para mantener buenos eintereses en los bancos la verda no se HP.
Mario | 2008-12-13 17:52:05
estas personas son pobres de pensamiento, porque lo tienen todo, en su mente no ven la realidad, Jaime Garzon poreso lo mato el estado sabia para donde iva y que queria para su pais es triste saber que hay muy poquitas personas con ese criterio, perdonalos Dios no saben lo que hacen..
Mario | 2008-12-13 17:48:50
Me parece que no tiene sentido, es mejor que nuestro pais siga en pobreza, que el grupo AVAL nos siga robando, porque sera que hay gente que piensa que como estamos esta todo bien si niciquiera sabe que pasa en el pais, la unica persona que piensa que todo esta bien son los de la clase social, como lo tienen todo o es un hijo de papi que no sabe que su pais lo maneja un dictador, como me gustaria verlo en las calles trabajando como muchos nos toca.
Andrés | 2008-12-07 16:54:10
Me parece que tiene razón en su comentario. Lo de las piramides es una muestra de lo optusa que puede llegar a ser la gente en Colombia, les pintaron pajaritos en el aire y por más que casi desde enero estan con las noticias de los tumbes de las piramides la gente seguia y seguia metiendo la plata allá sabiendo que eso olia mal.