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Una promesa constitucional

En momentos en los que la Corte Constitucional va a enfrentarse a su tercer gran cambio en su historia con la entrada de seis nuevos magistrados, parece que los que están de salida se envalentonan. En una histórica decisión, se informa que la Corte ha llegado a una conclusión evidente: en nuestro país, hasta ayer por lo menos, existía una discriminación legal en contra de las parejas homosexuales. Lo que significa una victoria para los grupos que buscan la equidad.
Aunque tardíamente, la Corte ha recordado que la autonomía personal hace indefendible que la sociedad y el Estado desincentiven, desconozcan o prohíban las relaciones personales que una persona libre decida sostener. Esas decisiones son tomadas se basan en los criterios morales que cada quien haya establecido para su vida. En ese sentido, nadie puede imponer su concepción del mundo a los demás, algo que venía sucediendo, por lo menos en este aspecto, gracias a la mayoría conservadora y camandulera de este país.
Lo más interesante de la decisión anunciada - de la que como se ha vuelto costumbre hasta ahora se conoce su parte resolutiva y no la motivación que llevó a la Corte a la decisión - es que otorga la equidad no sólo en términos de derechos sino en términos de obligaciones. Así, las parejas del mismo sexo tendrán derecho a no incriminar penalmente a su compañero o compañera, pero también estarán sujetas a las sanciones propias de la violencia intrafamiliar o la obligación de conservar el patrimonio familiar. Esto demuestra que la lucha librada a favor de las parejas del mismo sexo no se ha basado en la simple petición de derechos sino en la asunción de obligaciones.
Del mismo modo se debe resaltar que las implicaciones normativas que esta decisión son enormes, ya que la misma Corte ha conminado al Congreso para modificar las normas del derecho que implican una discriminación por este concepto. Esto significaría una avalancha legislativa. No obstante, es imposible garantizarla debido a que no han sido pocas las veces que una decisión judicial a recomendado la expedición de una ley y el Congreso no se ha dado por aludido. Tan sólo recordemos la aún inexistente Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial.
Aún es muy temprano para afirmar qué otro tipo de implicaciones podría tener la decisión. Se debe recordar que el reconocimiento de equidad ante la ley, lastimosamente no significa equidad en términos sociales. Una simple decisión judicial no tiene el poder de cambiar de la noche a la mañana la condena social en contra de una opción de vida, pero sí es un paso en esa dirección. Por eso, la sociedad tardará en cambiar sus concepciones, de la misma forma aún no se adapta por completo a la no persecución penal del aborto en tres casos específicos.
En ese proceso de adaptación, muchos cuestionarán la decisión de la Corte; no faltará el Congresista pintoresco que pretenda iniciar un proyecto de acto legislativo (o un referendo, ya que están de moda) que implique la prohibición constitucional de igualdad por el simple hecho de ser homosexual; los medios pondrán sus micrófonos ante los representantes de la iglesia católica, que parece ser la única que tiene derecho a ser consultada, para que condenen la decisión e incluso anuncien la excomunión de los magistrados que votaron a favor de la misma; muchos dirán que esta es la más reciente demostración del activismo y peligrosidad de la Corte; muchos se rehusarán a hacerla efectiva.
Todo eso sucederá. Mientras tanto, aquellas personas que aman a una persona de su mismo sexo vivirán la promesa de nuestra Constitución. Aquella que dice que todos somos iguales ante la ley, tanto en derechos como obligaciones.
Por: Nicolás Montoya Céspedes - Jueves, 29 De Enero 2009
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Comentarios
Fernanda | 2009-01-29 19:40:02
Celebro la decisiòn de la Corte. Al contrario de algunas voces, según las cuales la Corte Constitucional se está tomando atribuciones que no le corresponden, creo que alguien tiene que dar el primer paso para acabar con las desigualdades de hecho y de derecho que reinan en nuestro país.
Por otra parte, aguardo la publicaciòn de la sentencia, porque sòlo en ese momento conoceremos su verdadero alcance.
Ahora, concuerdo con el autor en que esto no significa que los prejuicios y en lo que en algunos casos considero ignorancia, vayan a desaparecer como por arte de magia. Hay que seguir trabajando por una sociedad igualitaria y justa; no hay que olvidarlo
praetor romano | 2009-01-29 09:58:23
Estaba en mora la Corte Constitucional de pronunciarse al respecto de algo tan evidente como l aigualdad de derechos entre las parejas homosexuales y las heterosexuales. No puede ser que un Estado desconozca algo tan obvio como la igualdad de derechos y obligaciones entre estas parejas solamente por la preferencia sexual.
Antes era con los indigenas "sin alma", los afrodescendientes "inferiores" o las mujeres sin voto.
Hoy es por las parejas del mismo sexo, asistiremos, com oes de esperarse al circo mediatico que sigue con el pronunciamiento hasta de Ratzinger acerca de como deben o no deben vivir personas. Felicitaciones para las parejas del mismo sexo que pasan a disfrutar de sus derechos y obligaciones. Ya era hora.
VALE