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Lula sin futuro

Una de los aspectos más interesantes de Brasil en los últimos 30 años ha sido la participación de Luis Ignacio Lula Da Silva en la política del gigante brasilero. Su figura comenzó a ser relevante durante la apertura de la dictadura militar que trajo de vuelta políticos y artistas del exilio y permitió que nuevos líderes salieran a la escena nacional. A su Partido dos Trabalhadores PT se unieron los estudiantes y obreros que proclamaban en las calles por elecciones presidenciales directas sin la intervención de los militares.

Cuando Tancredo Neves fue elegido presidente su figura se convirtió en un ícono de la oposición y durante el gobierno de José Sarney (vicepresidente que asumió el cargo luego de la muerte de Neves) su imagen popular creció fuera de los entornos industriales del sur. Sin embargo, sus consecutivas derrotas presidenciales lo hicieron la figura de la derrota de la izquierda en Brasil.

En 2003, con una impresionante manifestación civil, Lula asumió el poder en Brasil y se volvió un personaje sumamente pragmático. Comenzó a usar las mejores características de la burocracia brasilera, el equipo económico y la diplomacia, para poner al gigante del sur en la orbita mundial. Logró mantener la confianza de los millones de inversionistas en materias primas que se habían instalado alrededor del país para cosechar grandes extensiones de tierra o extraer minerales. También puso al país en el centro de las discusiones multilaterales y empezó a jugar un papel central en las discusiones políticas de América Latina.

Lula fue el artífice del acercamiento entre la Comunidad Andina de Naciones y el Mercosur, dos regiones económicas separadas y rivales de América del Sur. También puso la maquinaria de su país a invertir en el Caribe, Centroamérica y África. Aprovechó los avances industriales que promovió la dictadura para atraer dinero a las reservas brasileras y su gobierno actuó de manera consistente para evitar que el gasto social de sus políticas de inclusión de los más pobres a la clase media generara una hiperinflación como la que vivieron los brasileros durante la década de los 80 y varias veces en los 90.

Hoy la clase media brasilera es una de las más grandes y adineradas del mundo. El papel de Brasil como proveedor de armas y equipamientos técnicos, además de ser una de las principales economías del mundo, han propiciado el posible ingreso de su gobierno al Consejo de Seguridad de la ONU. Brasil tiene dos poderosos bancos entre los más grandes del mundo y una de las principales industrias aeroespaciales del planeta.

Todo esto es suena muy bonito, pero el gobierno de Lula debe estar preocupado, su partido no tiene otra figura de alcance nacional que recoja los frutos del gobierno Lula. El periodo presidencial vence el 2011, es decir, el país tiene un año y medio antes de la elección del nuevo habitante del ‘Palacio do Planalto’ y el PT no ha podido sacar un nombre al juego electoral.

Primero sonó Martha Suplicy, ex ministra de turismo y ex alcaldesa de Sao Paulo, el principal centro urbano y financiero de Brasil. Pero su aspiración se frustró el año pasado cuando perdió la elección frente a Gilberto Kaasab, el candidato del gobernador José Serra, principal candidato de oposición. Ahora está en boca de muchos el nombre de Dilma Vana Rouseff, la ministra da Casa Civil (algo así como el ministerio de gobierno). El problema de la señora Rouseff es que nadie ha votado nunca por ella.

Todo parece indicar que el impresionante legado lulista lo va a heredar la oposición en manos de José Serra.Un panorama triste para América Latina, pues ya no habría un líder centrado que pusiera freno a la viperina lengua de Hugo Chávez ni un personaje que sentara en la misma mesa a Estados como Chile y Bolivia que no tienen relaciones diplomáticas desde la Guerra del Pacífico de finales del sglo XIX. Si Serra llega a la silla en Brasilia, el gigante estaría demostrando madurez política, pero los programas sociales y el proyecto supranacional de Lula podría desaparecer. La voz es de los obligados votantes brasileros.

Por: Rodrigo Sandoval Araújo - Miércoles, 18 De Marzo 2009

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Comentarios


Sjake | 2009-03-19 09:53:29

Pues en medio de la ignorancia que tengo sobre política internacional, si es cierto que en lo que a Colombia se refiere, quedamos,cada vez más solos, y más alejados... El susto y el temor que demuestra el columnista lo deberíamos sentir nosotros, no solo por perder un "lula", sino también porque nos ganamos un "Obama" a quien,parece ser, nuestro presidente no le cae bien.

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