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Los vientos de guerra

¿Soplan hacia el sur, al norte, al oriente? ¿Cuál es el foco torrencial de la furia que empapa al continente? Parece que cada quién ya dio su veredicto. Para los unos el verdugo viste como un militar pasado de moda. Para el soldado, el enemigo tiene un gran imperio. Para muy pocos la amenaza porta ruana y sombrero. ¿Será que estamos yendo en contravía?
La geopolítica tiene su lógica. La lógica tiene su vertiente y la vertiente sus limitaciones tácticas, estratégicas y/o teóricas. Y es que a muchos se les escapa un análisis poco agudo y elocuente, buscando rivalidades donde no existen y atribuyendo pecados a quienes obran, de cierto modo, a favor del interés de su nación –¿o partido?
Entre los macartistas colombianos los vientos de guerra provienen del rugido socialista – aunque para los más radicales es más preciso el término “comunista”- que sucumbe de un ya gigante continental. Dicen que somos presa de una región con intereses anti-colombianistas, que nos odian por comer fríjoles con garra y pensar más por impulso del hemisferio derecho del corazón. Me impresiono con tal percepción, llena de insensatez, sesgada por la falta de lucidez y alimentada por la barbarie y el olor a sangre de nuestros hermanos.
Y es entonces cuando se cita la infame Revolución Bolivariana; ¿Un proyecto expansionista? Parecen tiempos nefastos para construir imperios territoriales. Hitler no viviría un segundo en el mundo contemporáneo. Seguro le abrirían un grupo en Facebook donde despotricarían su imagen y contaminarían su respeto publicando fotomontajes de él teniendo encuentros sexuales con Piedad Córdoba. Así de grotescos somos para construir un argumento.
A continuación salen a relucir fantasías alucinantes; invasiones militares transfronterizas, comandadas por dragones flameantes que se alimentan de petróleo. Una alianza entre la subversión colombiana y el odio chavista para - muy seguramente - destronar a nuestro rey y coronar como monarcas a los que siembran terror en la selva. Así de ridícula suena su ilusión. Todo para llamar a los legionarios del norte, expertos en descabezar bestias, y sucumbir ante ellos en nombre de nuestra libertad.
Si algo es cierto es que el viento del oriente no se fortalece por simple inercia. El mar no se agita por voluntad propia sino por el efecto lunar. Los cantos de guerra obedecen a una amenaza latente que se llama Estados Unidos de América, quien por tradición, codicia, usurpación y poderío siempre – exceptuando casos como el de Fidel quien al parecer no es amenaza suficiente como para ya haberlo encerrado en Guantánamo – logra su hacer su feroz embestida. El soldado chabacan es una amenaza para los intereses del águila en la región. Esa es toda la realidad. Es la única realidad.
Hay que dejar de fantasear y dilucidar. La amenaza para Venezuela no es Uribe. La amenaza para Colombia no es el primer mandatario de nuestro país vecino. El peligro proviene del antagonismo entre dos líderes continentales: Chávez y Estados Unidos – dado que Obama ha demostrado que pese a la buena voluntad, se encuentra relegado a su propio imperio. Y nosotros, como siempre, una ficha, que a pesar de la importancia que nos damos, se mueve a discreción del verdadero genio del mal.
Por: Juan David Parra - Viernes, 20 De Noviembre 2009
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Comentarios
Juan Guillermo | 2009-11-21 10:05:03
Los ultimos renglones vienen a ser fundamentales, pues nos movemos a discreción del verdadero genio del mal, debido a los titeres dirigentes que gobiernan este país, ya ni siquiera obedeciendo a sus intereses propios sino a los ajenos como tu lo dices.!!! esta en nuestras manos decidir si seguimos siendo gobernados por pinochos o guepetos...