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¿Por qué eliminar el voto preferente?

Es una pregunta que despierta la dicotomía entre poder votar por una persona que uno escoja y tener partidos fortalecidos.
Realmente deberíamos revisar pros y contras de eliminar el voto preferente, yo, por mi posición personal, presentaré los argumentos para eliminarlo y agradeceré a cualquier lector que proponga los argumentos a favor para tener todos los elementos para juzgarlo y proponerlo.
El voto preferente es un mecanismo mediante el cual los electores tienen la posibilidad de reorganizar las listas presentadas por los partidos y movimientos políticos. En el voto preferente el elector podrá señalar el candidato de su preferencia entre los nombres de la lista que aparezcan en la tarjeta electoral sin interesar el orden. La lista se reorganiza de mayor a menor votación, teniendo en cuenta las votaciones de cada uno de quienes la conforman.
Se propuso en principio para acabar con las "plumas", esos dirigentes que a puertas cerradas decidían a dedo y con pluma o lapicero quiénes iban y en qué renglones de su lista para aspirar a Senado, Cámara de Representantes, Asamblea Departamental o Concejo municipal.
Ese método, en un país que solamente contaba con un sistema de bipartidismo cerrado y sin posibilidades de participar, era a todas luces, a mi juicio, antidemocrático.
Pero en un país pluripartidista, con 10 partidos con personería jurídica y un régimen de bancadas para Senado, Cámara de Representantes, Asamblea Departamental y Concejo Municipal, el sistema aparentemente democratizante del voto preferente genera otros efectos que ya hemos visto:
1. Sube los costos de las campañas porque los candidatos deben mercadearse individualmente y no como un colectivo, podríamos preguntar al MIRA, cuánto les vale una campaña para sus 4 congresistas y compararla con el costo de cualquier campaña de cualquier candidato a representante a la Cámara y observar que los costos de estos últimos son abismales. Los mismos candidatos, aún a sabiendas de que el tope de financiación de campaña está por los 675 millones de pesos, han reconocido que sus campañas no bajan de los 1200 millones de pesos. Multipliquemos eso por el número de candidatos que se presentaron y a ojo de buen cubero y haciendo cálculos muy muy conservadores, estaremos hablando de que se pudieron gastar en campañas aproximadamente 3.046.800.000.000 (más de tres billones de pesos).
2. Por la razón anterior, es más difícil controlar 2.539 candidatos que 19 listas, más fácilmente permean las campañas los dineros ilícitos y pasan sin colar candidatos de dudosa procedencia o con amistades poco recomendables.
3. Al ser una lista cerrada por partido, toda la responsabilidad de las personas que se incluyan y en el orden en que se incluyan recaerá sobre el partido, generando, partidos más fortalecidos y más responsables de a quiénes aceptan en sus filas.
4. Como los partidos se han fortalecido y funcionan por bancadas, el Gobierno para pasar su agenda legislativa (ya sea nacional, departamental o municipal), habla y negocia con partidos y no con individuos, haciendo más difícil que se presenten casos como los de la yidispolítica.
Pero, ¿y qué pasa con mi libre albedrío de decidir por esta o por aquella persona?
Una democracia se fortalece cuando votamos por programas, por propuestas, por proyectos y no porque me cayó bien esta persona, o porque siempre mi familia ha estado con aquella otra. Al tener voto cerrado, creo yo, nos llevaría a preguntar las verdaderas ideologías de los partidos y, con el sistema actual de bancadas que aplica para todas las corporaciones (senado, cámara, asamblea y concejo), tiene más lógica conocer la posición de partido que la posición de una sola persona que, con este sistema, deberá votar como vote su partido.
Entonces, ¿hace diferencia votar por este o por aquel? a mi parecer no, porque a la hora de proponer y defender posturas en estas corporaciones, de acuerdo a la normatividad vigente se hace por bancadas de partidos y no como individuos.
Para finalizar, creo que la Democracia es un modelo en continua construcción, y aunque no es perfecto y tiene muchas fallas, es el mejor que se ha implementado hasta el momento, a mi parecer. Creo que la eliminación del voto preferente, ayudará no a desaparecer pero si a disminuir casos como el de la yidispolítica y la parapolítica, financiaciones ilegales de campañas y compras de votos. Al ser menos las campañas, son más los controles que se pueden hacer.
Imaginémonos una democracia donde no se elige al señor X o Y sino al partido que propone (y que como bancada puede defender) los cambios o ideas que a nosotros nos gustaría que se tramitaran en este Congreso nuestro. A mi parecer, es una apuesta que valdría la pena hacer.
Por: Santana - Viernes, 3 De Septiembre 2010
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